Against White Supremacy, Militarism, and False Solutions

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Public transit is one of the last places in our society where lots of different people congregate, a truly diverse community space. The people on our buses and trains are much more likely than the general population to be low-income, people of color, people with disabilities, seniors and youth. When OPAL organizers and volunteers talk to the people on the bus, we build community.

Taliesin Myrddin Namkai-Meche, Ricky Best, and Micah David-Cole Fletcher did not know each other, until they bravely utilized their power to take collective action against white supremacy. They are exemplary members of the community of transit riders. They are heroes. Today, we declare them to be permanent, honorary members of Bus Riders Unite. They have demonstrated a commitment to social justice, racial justice, and transportation justice that all riders should aspire toward. May Taliesin and Ricky rest in power. We wish Micah a speedy recovery.

Friday’s violent tragedy did not take place in a bubble. It happened in a nation built on stolen Indigenous land, in a state founded as a white utopia, in a city under a Federal injunction because of the way our police treat marginalized people, at a time when the President regularly maligns Muslims and immigrants. This context empowers white supremacists to act with impunity, as they have for hundreds of years. To stand up for racial justice is to acknowledge this, and fight to correct it.

Our community is still reeling from the recent, needless deaths of Quanice Hayes and Terrell Johnson. Those suspected of a crime, even if they are in possession of a weapon, deserve to live. If our society valued black lives equally to white lives, police would not have killed Quanice Hayes or Terrell Johnson. If our society valued black, immigrant, Muslim lives, two young women would not have faced harassment, and the heroes of this story might have never known each other.

Many people we meet on the bus are justifiably afraid of police due to countless historical abuses. Exploiting this most recent tragedy to ramp up transit policing is a false solution that could lead to more death and abuse of our communities. We demand elected and appointed officials help us to create a society that values everyone, which requires innovations. We will continue to push TriMet to demilitarize transit police, in favor of a community-defined, transit ambassador model which de-escalates crises, protects safety without deadly weapons, and provides resources for riders in need.

Violent white supremacists target people of color, and those who stand up for people of color. Everyone has a role to play in stopping this violence. When people of color are murdered, harassed, or targeted by hateful rhetoric, all of us must intervene, de-escalate, and provide space and labor to support healing. Otherwise, we condone the violence. In the absence of community-driven solutions, we will face greater militarization of community spaces, a threat to the very people Talesin and Ricky died to protect.

In Unity

OPAL Environmental Justice Oregon’s Board of Directors and Staff

 

 


 

 

En Contra de La Supremacía Blanca, Militarismo y Soluciones Falsas

 

El tránsito público es uno de los últimos lugares de nuestra sociedad donde mucha gente se congrega, un espacio comunitario verdaderamente diverso. Las personas en nuestros autobuses y trenes son más probables que la población general a ser de bajos ingresos, personas de color, personas con discapacidades, personas de tercera edad y jóvenes. Cuando los organizadores y los voluntarios de OPAL hablan con la gente en el autobús, construimos comunidad.

Taliesin Myrddin Namkai-Meche, Ricky Best y Micah David-Cole Fletcher no se conocían hasta que valientemente utilizaron su poder para tomar acción colectiva contra la supremacía blanca. Son miembros ejemplares de la comunidad de pasajeros de tránsito. Son héroes. Hoy, los declaramos como miembros permanentes y honorarios de Pasajeros Unidos (Bus Riders Unite). Ellos han demostrado un compromiso a la justicia social, la justicia racial y la justicia del transporte que todos los pasajeros deben aspirar hacia. Que Taliesin y Ricky descansen en el poder. Le deseamos a Micah una pronta recuperación.

La violenta tragedia del viernes no tuvo lugar en una burbuja. Sucedió en una nación construida sobre una tierra Indígena robada, en un estado fundado como una utopía blanca, en una ciudad bajo una orden judicial federal debido a la forma en que nuestra policía trata a las personas marginadas, en un momento en que el presidente maldice regularmente a los musulmanes y a los inmigrantes. Este contexto permite a los supremacistas blancos actuar con impunidad, como lo han hecho durante cientos de años. Defender la justicia racial es reconocer esto y luchar para corregirlo.

Nuestra comunidad todavía está recuperándose de las recientes muertes innecesarias de Quanice Hayes y Terrell Johnson. Los sospechosos de un crimen, incluso si están en posesión de un arma, merecen vivir. Si nuestra sociedad valorara las vidas de las personas de color igual a las vidas de los blancos, la policía no habría matado a Quanice Hayes o a Terrell Johnson. Si nuestra sociedad valorara las vidas de los inmigrantes y los musulmanes, dos mujeres jóvenes no hubiesen enfrentado acoso, y los héroes de esta historia nunca se habrían conocido.

Muchas personas que nos encontramos en el autobús están justificadamente con miedo de la policía debido a innumerables abusos históricos. Al aprovechar esta tragedia más reciente para acelerar la vigilancia del tránsito es una solución falsa que podría conducir a más muerte y abuso de nuestras comunidades. Exigimos que los líderes electos y designados nos ayuden a crear una sociedad que valore a todos igual, lo cual que requiere innovaciones. Seguiremos impulsando a TriMet a desmilitarizar a la policía de tránsito, a favor de un modelo de embajadores de tránsito definido por la comunidad, que desacelera las crisis, protege la seguridad sin armas mortales y proporciona recursos para los pasajeros necesitados.

Los supremacistas blancos violentos apuntan a la gente de color, y aquellos que luchan por las personas de color. Todo el mundo tiene un papel que desempeñar para detener esta violencia. Cuando las personas de color son asesinadas, acosadas o atacadas por una retórica odiosa, todos debemos intervenir, desescalar y proporcionar espacio y trabajo para apoyar la curación. De lo contrario, aprobamos la violencia. En ausencia de soluciones impulsadas por la comunidad, enfrentaremos una mayor militarización de los espacios comunitarios, una amenaza para las mismas personas que Talesin y Ricky murieron por proteger.

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